Ir al contenido
Cinthya vidente · Aluche, Madrid Llama, también de noche 910 326 762

No soy médium: por qué no hablo con difuntos

Cinthya · · Lo que se ve

El sofá vacío del salón de Cinthya de madrugada, con una rebeca gris doblada en el brazo y la lámpara de pie encendida

No, no soy médium. No hablo con difuntos, ni con espíritus, ni traigo mensajes de nadie que se haya ido. Lo que hago es otra cosa: ver cómo estás tú, y hacia dónde va lo que estás viviendo.

Me lo preguntan mucho, y casi siempre de madrugada. Por eso prefiero contarlo bien.

Vidente y médium no son lo mismo

Se mezclan mucho, sobre todo en la tele, pero son dos cosas distintas.

Una médium dice que habla con personas que han muerto y que puede traer lo que dicen. Una vidente, en mi caso, percibe cómo está alguien vivo: si está cansado, si espera algo, si se aleja, si algo se mueve en su vida o se ha quedado quieto.

Yo veo estados de personas que están aquí. No veo a nadie que se haya ido. Y no lo voy a fingir.

Por qué no lo hago

Por tres razones, y las tres me parecen suficientes.

La primera: no me llega. En treinta años con la baraja nunca me ha llegado nada de nadie que hubiera muerto. Si dijera lo contrario, mentiría.

La segunda: a esa pregunta se llega en el peor momento. Quien quiere hablar con su madre, con su padre o con alguien que perdió demasiado pronto suele estar destrozado. Es la persona que menos se merece que le vendan algo. Y un mensaje inventado de un difunto es de lo más cruel que se puede vender, porque nadie lo puede comprobar y todo el mundo quiere creerlo.

La tercera: lo he visto vender. Pasé catorce años en un turno de noche, y a esas horas la tele está llena de platós de videncia. Fondo morado, una luna, un teléfono con cable. Y de vez en cuando, mensajes del más allá a tanto el minuto. No quiero parecerme a eso en nada.

Lo que sí hago si estás de duelo

Esto es importante, porque no quiero que nadie se quede sin consulta por pensar que no puedo ayudarle.

Sí te leo a ti, que te has quedado. Cómo estás llevando la pérdida, qué te pesa, qué se ha quedado sin decir, qué tienes a favor para seguir. Eso sí me llega, porque eres tú.

Lo que no te voy a decir es qué piensa la persona que se fue, ni si está bien, ni si te perdona. No lo sé. Y lo que no sé, no lo digo.

A veces, en una lectura así, lo que sale es que llevas mucho tiempo sosteniéndolo todo tú sola. Y decírtelo en voz alta, con las cartas delante, ya ayuda.

Qué se puede preguntar en un duelo

Si quieres una lectura y estás de duelo, no hace falta que me expliques nada. Con tu nombre y tu fecha empiezo, como siempre. Pero si quieres traer una pregunta, estas son de las que sí puedo contestar:

  • «¿Cómo lo estoy llevando?» Muchas veces lo primero que llega es que estás aguantando más de lo que te toca.
  • «¿Qué me falta para poder seguir?» A veces es descanso. A veces es pedir ayuda a alguien que tienes cerca y no te atreves.
  • «¿Cómo está mi familia conmigo?» Después de una pérdida, las casas se mueven. Eso sí se ve.
  • «¿Qué hago esta semana?» Algo pequeño y concreto. No hace falta más.

Las que no, ya las sabes: qué piensa quien se fue, si sufrió, si está en algún sitio. No porque no importen, sino porque no las sé.

Las cosas que tampoco hago, por lo mismo

Por la misma razón por la que no soy médium, hay otras cosas que no hago:

  • No hablo del más allá, ni de vidas pasadas, ni de destinos escritos.
  • No quito males a nadie, ni hago limpiezas, ni amarres, ni rituales.
  • No leo la muerte: ni si alguien se va a morir, ni cuándo.
  • No leo la salud, ni el embarazo.

No es que me parezca feo. Es que no me llega, y vender lo que no me llega a alguien que está mal es lo último que haría.

Cómo reconocer a quien te vende mensajes

Si estás pasando un duelo y buscas a alguien que te lea, ten cuidado con tres cosas:

  • Que te dé un mensaje concreto sin que hayas preguntado nada. «Tu abuela me dice que te cuides» es una frase que vale para cualquiera.
  • Que te pida más dinero para seguir hablando con esa persona. Si hay una segunda parte de pago, es negocio.
  • Que te asuste. «Hay algo que no la deja descansar» es miedo como gancho.

No necesitas que nadie hable con quien se fue para hacerle un sitio. Eso lo haces tú, a tu ritmo.

→ Vidente de verdad: siete señales para distinguirla

Si de noche no puedes más

El duelo pesa más de madrugada. Lo sé porque llevo media vida despierta a esas horas.

Si estás tan mal que has pensado en hacerte daño, no llames a una vidente: llama al 024. Es gratis y atiende a cualquier hora. Si me llamas a mí y lo noto, dejo las cartas y te lo digo igual, y esa consulta no se cobra.

Si lo que quieres es que alguien te lea a ti, sin preguntas y sin mensajes, para eso sí estoy.

→ Qué ve una vidente y qué no

Más del blog