Quién soy
Me llamo Cinthya Robles Peña. Soy vidente y echo la baraja española. Nací en Aluche en 1978 y sigo en Aluche. Pasé catorce años cogiendo el teléfono de madrugada a gente tirada en una carretera, y en diez segundos de voz sabía si tenía miedo. Eso es lo que hago ahora.
Caracas en casa
Mi madre, Maribel, nació en Caracas en 1954, hija de una pareja de Ourense que había emigrado a Venezuela, como tantos gallegos de entonces. Volvió a España con veinte años y se quedó en Madrid. Entró a trabajar en una panadería de Aluche y allí conoció a mi padre, Antonio, que era fontanero del barrio.
Mi nombre se escribe así porque así lo escribían en Caracas. Me lo preguntan mucho. En casa se hablaba el castellano de Madrid, con algún «mi amor» de mi madre de vez en cuando, y en el salón había fotos en blanco y negro de una ciudad que yo no he pisado nunca.
Las oía
Yo sabía cosas desde niña, pero no como se cuenta en las películas. No veía nada: las oía. Por cómo hablaba alguien por teléfono, por el tono y por lo que no decía, sabía si estaba triste, si mentía o si había pasado algo.
Mi madre me decía que me callara y que no fuera bruja. En mi casa nadie echaba las cartas: ni mi madre ni ninguna abuela.
El tute de los domingos
La baraja de la familia era una Fournier de las de siempre, y era para jugar al tute con las vecinas del bloque los domingos por la tarde.
A los diecisiete, jugando, empecé a ver en las cartas cosas que no tenían nada que ver con el juego. La primera vez que se lo dije a una vecina, acerté. Al domingo siguiente volvió, pero sin la baraja de jugar.
Esa baraja, con el reverso azul y las esquinas gastadas, es la que sigo usando.
Las lecturas del bloque
Durante años leí a vecinas y amigas, sin cobrar, en la cocina de mi madre. Mientras, trabajé de lo que salía: de dependienta en el centro comercial de Aluche, de teleoperadora de día. En 2002 una conocida me pagó por primera vez. Ese es, digamos, el principio oficial.
El turno de noche
En 2005 entré en una central de asistencia en carretera de una aseguradora, en Madrid, en el turno de noche. Estuve catorce años.
Ahí me formé de verdad. Llamaba gente a las tres de la mañana tirada en la A-4, en la de Extremadura o en un puerto de montaña. En diez segundos de voz yo sabía si tenía miedo, si había bebido, si estaba sola, si me estaba contando lo que había pasado. Aprendí a leer a alguien sin verlo y sin que me contara nada.
Yo lo digo así: llevo veinte años despierta a la hora en que la gente está más sola.
Adrián
En 2006 nació mi hijo, Adrián. Lo crie sola, con la ayuda de mi madre, que vivía en el piso de al lado y se quedaba con él las noches que yo trabajaba. Hoy estudia en la Complutense.
Solo esto, desde 2019
En 2019 dejé la central y empecé a dedicarme solo a la videncia, por teléfono primero y después también por WhatsApp. Sigo atendiendo de noche, porque mi cuerpo ya no sabe hacer otra cosa y porque es cuando más me necesitan. Al teléfono me acompañan mis compañeras, para que siempre haya alguien.
Atiendo desde el salón de casa, sentada en el sofá con las piernas recogidas, la baraja en la mesa baja, el termo de café de los turnos de noche y un vaso de agua con limón. El móvil, con el altavoz puesto. Y no apunto nada: lo que se apunta se olvida.
- 1978 Nazco en Madrid, en Aluche.
- 1996 Veo en la baraja del tute lo que no es del juego. Tengo diecisiete años.
- 2002 Una conocida me paga por primera vez una lectura.
- 2005 Empiezo en el turno de noche de una central de asistencia en carretera.
- 2006 Nace Adrián.
- 2019 Dejo la central. Desde entonces, solo videncia.
Lo que pienso de esto
- Lo primero que llega es lo más limpio. Luego lo ensucian las explicaciones.
- Ver no es adivinar. Veo cómo estás y hacia dónde va, no con quién estuvo nadie.
- Nadie tiene que contarme su vida para merecer una lectura.
- La madrugada no es para asustar a nadie.
- Lo que te llega a ti también cuenta.
No soy médium, ni hago limpiezas, ni amarres, ni nada de eso. Y nunca llamo yo.
- Vidente sin preguntas Cómo es una lectura conmigo.
- Vidente 24 horas Por qué sigo atendiendo de noche.
- Tarifas Precio cerrado o en tu factura.
¿Me dices tu nombre y tu fecha?
Tu nombre y tu fecha. Lo demás, si quieres.