Qué ve una vidente y qué no
Veo estados, no sucesos. Te puedo decir que estás cansada, que alguien te tiene en la cabeza o que algo se está enfriando. No te puedo decir dónde está nadie ni con quién estuvo el sábado, y nadie puede.
Estados, no sucesos
Lo que me llega se parece más al tiempo que hace que a una fotografía. Es clima: si hay tensión, si hay pena, si hay ganas que no se dicen. Por eso puedo decirte con bastante seguridad cómo está una persona, y casi nada de lo que ha hecho.
Te voy a decir lo que me llega, no lo que pasó. Lo que pasó no lo sé.
Quien te diga que lo sabe te está vendiendo algo. Y lo peor es que un hecho inventado hace daño de verdad: una acusación con nombre y día puede romper algo que estaba bien.
Lo que sí te puedo decir
- Cómo estás tú. Es lo primero que me llega, antes de que me cuentes nada.
- Cómo está la otra persona contigo. Si te piensa, si se aleja, si tiene miedo de algo.
- Hacia dónde va. Si algo se mueve o se ha quedado quieto, y si va para pronto o para largo.
- Qué tienes a favor. Y qué puedes hacer esta semana.
Lo que no, y por qué
| Me piden | Por qué no |
|---|---|
| Dónde está ahora | Un paradero es un hecho, y los hechos no me llegan. |
| Con quién estuvo | Lo mismo. Y una sospecha con nombre hace mucho daño si es mentira. |
| El nombre de mi próximo amor | Quien da un nombre se lo inventa. |
| Un día o un mes | Te digo si es pronto o largo. Un día no lo sabe nadie. |
| Un mensaje de un difunto | No soy médium. Te puedo leer a ti, que te has quedado. |
| Salud, embarazo, muerte | No leo el cuerpo ni la vida de nadie en ese sentido. |
| Números de lotería | Ni loterías ni apuestas. |
Me han pedido todo eso, y a todo he dicho que no.
Lo que te llega a ti también cuenta
Mucha gente llega sabiendo ya la respuesta, aunque no se la haya dicho a nadie. Lo que hago entonces es ponerle palabras. «Eso ya lo sabías tú», les digo, y casi siempre es verdad.
No hace falta que seas vidente para notar cuándo algo se enfría. Lo que pasa es que de noche, sola, cuesta fiarse de lo que una nota. Para eso sirve una lectura: para contrastarlo.
No hace falta que me cuentes nada. Cuando te lo pida, mándame tu nombre y tu fecha de nacimiento, con el mes en letra: «Ana, 14 de abril de 1989». Si quieres, una pregunta; si no, empiezo por lo que me llega.
Preguntas
¿Qué ve una vidente exactamente?
Yo veo estados: cómo está una persona, qué la tiene así, si algo se mueve o se ha quedado quieto, hacia dónde va. No veo hechos sueltos como una cámara: ni lo que pasó un día concreto ni dónde está alguien ahora.
¿Puedes ver a la otra persona?
Sí. Si me das su nombre, te digo cómo está contigo: si te tiene en la cabeza y no se atreve, si se está alejando, si duda. Lo que no te voy a dar por cierto es un hecho, como que hay otra.
¿Ves el futuro?
Veo hacia dónde va lo que está pasando ahora, y si va para pronto o para largo. No veo un futuro escrito, porque no creo que lo haya: lo que tú hagas esta semana también cuenta.
¿Y si veo algo malo?
Si veo algo difícil, te lo digo con cuidado y con lo que tienes a favor, que siempre hay algo. Lo que no hago es asustarte para que vuelvas.
¿Lees sobre salud o embarazo?
No. Ni salud, ni embarazo, ni si alguien se va a morir. Sí puedo leerte si quieres tener hijos, sin prometerte nada ni ponerte fecha, y si estás pasando un duelo, leyéndote a ti.
¿Lo que me llega a mí también cuenta?
Mucho. La mitad de las veces la persona ya lo sabía. Lo que hago es decírselo en voz alta, y a veces eso basta para moverse.
Para seguir leyendo
- Vidente sin preguntas El orden de una lectura conmigo.
- No soy médium Por qué no hablo con difuntos.
- Vidente de verdad Siete señales y cinco frases para colgar.
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Te digo lo que me llega
Tu nombre y tu fecha. Lo demás, si quieres.